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Nueva sección en El Saúco v2.0: AVES ON THE ROAD

26 febrero 2011

¡No te la pierdas! Sólo en El Saúco v2.0.

Calandria (Melanocorypha calandra)

 

NOS HEMOS MUDADO

21 octubre 2010

Visítanos en
EL SAÚCO v2.0

Nueva etapa

11 octubre 2010

para “EL SAÚCO”. ¡Estamos de obras! Reformando la imagen del blog, barriendo, podando, regando y abonando; espero que os sigáis pasando (los pocos que lo hacéis, y no miro a nadie, Juan Ángel). Un saludo y hasta pronto.

Ecosistema casero

10 octubre 2010

Éste es el terrario que hice hace un año para una tarántula que encontré en la playa. A partir de ahí, ha ido variando tanto de habitantes como de estructura. Así, lo han habitado desde diplópodos como el Ommatoiulus rutilans, hasta Iris oratoria, cárabos, saltamontes, caracoles, escorpiones Buthus occitanus, caracolillos, sapos, un escarabajo rinoceronte y un largo etcétera. Al principio, pretendía imitar el ecosistema de la Lycosa tarentula, árido, arenoso, con piedras y troncos secos, pero, con el tiempo, se volvió algo más húmedo, le añadí musgos, líquenes, rocas con líquenes, ramas y troncos, ramas y troncos con líquenes, hierbas del monte (tomillo) y lo humedecía cada menos tiempo, así que  fue aumentando el número de hongos, que daban buena cuenta de los cadáveres de saltamontes, las hojas secas y las ramillas, con lo cual preparaban manjares exquisitos al Ommatoiulus rutilans, ese milpies de aspecto bonachón y tranquilo.

Ahora mismo, lo único que permanece en el terrario de ese que hiciera hace un año es la parte inferior, es decir, el sustrato, pues le fui añadiendo y quitando tierra tras la muerte de la tarántula (gran ser, que en paz descanse). Así es como está ahora:
1. El sustrato: es tierra normal, bastante buena y rica en sales minerales.  La roca le da un poco de naturalidad al terrario y ofrece refugio bajo ella a muy diversos animales.
2. Musgo: es bastante bueno e importante si se quiere conservar humedad, además, ofrece refugio a la fauna.
3. Líquenes: éstos concretamente son Cladonia foliacea. Crecen normalmente junto a musgos, se adhiere muy débilmente al suelo, por eso, muchas veces, se comporta como un líquen errante (transportado por el viento o por pisotones). Cuando se humedece, se extiende y muestra su “cara más verde”, mientras que en épocas calurosas, se vuelve blanco y duro, frágil.
4. Bellotas: son de encina, le añaden decoración.
5. Piñas pequeñas: al igual que las bellotas, añaden decoración.
6. Tronco: al igual que los dos anteriores, le dan un toque más decorativo y natural al terrario, además de proporcionar un refugio en el que esconderse bajo él.
7. Tomillo: es una planta muy abundante en el campo. Además de ofrecer alimento, refugio y decoración, también le confiere buen aroma al terrario.

En la foto, de hecho, hay un caracolillo blanco y una mantis, ¿quién los encuentra? :D

¿Aeshna affinis?

10 octubre 2010

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Lo triste de la ignorancia

3 octubre 2010

Hoy he salido al campo, antes de una llovizna y, en un tronco, casi en el suelo, he encontrado una gran libélula que me está costando bastante identificar. La libélula es grande, con los bordes negruzcos, posee manchas verdosas en la parte inferior y en los laterales del abdomen que se combinan con puntos azules y manchas marrones. Más adelante pondré un dibujo, quedaría bien. Pues bien, la he encontrado en el bosque, en un sitio por donde nadie pasea, adonde no llega la luz del Sol y adonde tuve la suerte de llegar yo.
Y ahí la vi, posada, sincera, inocente y modesta, ignorada por millones y millones de seres humanos que viven en el mundo viviendo su día a día, luchando en guerras sin razón, en independentismos varios, en histerias de clases de instituto; ignorada por adultos estresados que acuden todos los días a su trabajo tras atravesar decenas de atascos y que, al llegar a casa, no encuentran a nadie que los pueda soportar. Porque la Tierra es un planeta excepcional y tenemos el privilegio de vivir en ella, de ser inteligentes y tener las herramientas para observar lo que ocurre a nuestro alrededor, de aprender de la vida, porque a veces se aprende más sentado en un risco y viendo una pareja de halcones peregrinos alimentando a sus crías con palomas cazadas al vuelo que en aburridas clases polvorientas aprendiendo matemáticas que nunca usaremos. Suceden miles de millones de cosas maravillosas cada segundo en la Tierra, en las selvas, los bosques, el mar, los campos, el cielo y no hay nadie ahí para mirar, para deleitarse con el renacimiento de una mariposa a partir de su crisálida, con el milagro del nacimiento de cualquier animal o con el maravilloso vuelo del águila real. Queridos amigos, ¿entre qué gente estamos y en qué clase de sociedad vivimos? Sólo digo eso.

Acherontia atropos

29 septiembre 2010

No sé si alguien recordará el post en el que hablaba de mis esfinges. Pues bien, en ese post recordaba, aparte de describir la esfinge colibrí, cómo era la Esfinge de la Calavera que me regaló mi abuelo, que a su vez había sido de su padre y capturada por él, y en qué estado se encontraba.  
El otro día, una señora del pueblo me regaló un bicharraco enormísimo y peludo que, aunque muerto, todavía conservaba su siniestra gloria, la de las Esfinges de la Muerte. Como todo el mundo sabe, el cuerpo de los insectos, al morir éstos y pasar un tiempo, se endurece, con lo cual se vuelven muy frágiles. Yo no quería perder mi Esfinge de la Muerte, con lo que la metí en un bote cerrado con un líquido a base de agua y colonia (por los microorganismos) y un cartón que separaba al insecto muerto de la preparación y así evitaría accidentes húmedos. Ya la he disecado y así ha quedado, como veis en la foto, aunque he de decir que me costó mucho estirarle las alas, pues estaba aún bastante rígida y habían pasado varios días desde que la metiera en el bote de ablandamiento.

UNDER TALL TREES

28 septiembre 2010


Coyote Oldman es un dúo de músicos de New Age formado por los flautistas Barry Stramp y Michael Graham Allen. El nombre “Coyote Oldman” viene del arquetipo (pícaro divino o trickster) de la mitología de los nativos americanos. Coyote es uno de estos arquetipos, aparte de ser una criatura omnipresente, también llega a ser el “héroe de la cultura”, el gracioso, el payaso e incluso el mensajero. Muchas veves, Old Man Coyote aparece como creador: “Tomó El Viejo Hombre Coyote un puñado de barro y de ahí creó a las personas”. Su poder creador también se propaga con las palabras ”el Viejo Hombre Coyote nombró a los bisontes, los ciervos y los alces, antílopes y osos; y todos ellos existieron”. En este tipo de mitos, Coyote nunca es mencionado como un animal más, aunque suele reunirse con su homólogo animal, el coyote, llamándose entre ellos “Hermano Mayor” y “Hermano Menor”. Coyote Oldman utilizan flautas indias y japonesas, flautas de pan, ocarinas y flautillas de los nativos norteamericanos, así como instrumentos contemporáneos, como guitarras y teclados.

Barry Stramp es un flautista de música clásica, al igual que Michael Allen, que también es fabricante de flautas a mano. Han publicado doce álbumes desde los 80 hasta hoy.

El poder del deseo en el bosque

27 septiembre 2010

Me gusta desear encontrar cosas en el monte. La fuerza mental de atracción, a veces, puede llegar a ser muy potente, especialmente cuando se le une una fuerza más poderosa aun: la fuerza del amor, la del deseo de corazón. Cuando salgo al campo, me gusta pensar en animales que nunca he visto y que me encontraré de repente. Pues bien, esos pensamientos los suelo repetir cuando voy por el sendero, me los repito mentalmente, como una especie de mantra espiritual y algo bucólico, pero también muy personal. A veces, le digo a mi madre lo que he deseado. Todo fue muy gracioso al principio, una vez en el campo, que le dije, ya volviendo a casa “me gustaría encontrarme ahora una mantis”. Al rato, le dije “me apetece encontrar una piel de serpiente”. Sólo fue un deseo, unas ganas de encontrar algo bonito en el bosque, ya de por sí bello. Pues ahí estaba, la mantis religiosa y la piel (que no era de serpiente, sino de lagarto ocelado), bajo la grandísima piedra cubierta de líquenes… Lo que dije, más bien fue porque me apetecía.

A partir de ahí, fue una especie de “no-parar” continuo. Lo último y más impresionante ha ocurrido estos dos últimos fines de semana. El fin de semana anterior fue una cabra montesa que nos encontramos por la carretera,  por no hablar de las cigüeñas negras. El sábado, me ocurrió algo que siempre había deseado que me pasara. Como al gran Gerald Durrell, siempre me había hecho ilusión encontrarme un sapo debajo de un tronco o una piedra, tal como hiciera él en una de sus casas corfiotas. Y ahí estaba yo, cerca de la famosísima y archiconocida Piedra Celta, lugar de reunión de extraterrestres de todos los rincones del Universo, cuando, al levantar una piedra, aparecieron, entre otras cosas, un sapo corredor (Epidalea calamita) del tamaño de mi meñique y un solífugo. Ayer, volví a salir y, tras pensar en culebras y desearlas, vi una en una grieta, una joven Elaphe scalaris (sé que tiene un nombre científico más actual, pero me gusta más éste).  Pero lo que más me sorprendió fue encontrar la piel en sí, aunque algo seca ya, de otra culebra de escalera (¿sería de la serpiente de la grieta?), sobre la gruesa alfombra de agujas de pino. ¿Fuerzas desconocidas surgidas en el inconsciente humano o simple… casualidad? ¿Acaso escucha el Monte las plegarias de todos los que lo aman?

Otoño

24 septiembre 2010

Otoño, Autumn, Herbst, Udazken, Fómhar, Φθινόπωρο, Autunno, Outono, Automne… muchas palabras para una sola realidad.

Sí, ya ha llegado el Otoño, con su traje dorado y sus sombreros de hongo, su chubasquero húmedo y sus calcetines de musgo. En el bosque, aparecen los frutos forestales y nos dedicamos a acumular leña para el invierno que aguarda, expectante, su paso a escena. En verdad, siempre le he tenido cariño al Señor Otoño. Creo que es una de las estaciones en las que el Ser Humano está en más contacto con la Naturaleza. Necesita madera, frutos del bosque, setas. Las mantis adultas ya comienzan a realizar sus puestas y a morir. Lo de la mantis es algo especial, su vida en sí tiene, como único fin, la reproducción. Nacen pequeñas, llegan a adultas muy pocas, se aparean, ponen huevos y mueren. Pero ésa es otra historia. Vuelvo aquí a hablar del otoño. Ya digo que me gusta mucho, me gusta salir al campo, recoger piñas, troncos secos y muertos, ramas oscuras. Las aves vuelven a África, las cigüeñas negras sobrevuelan La Piedra Celta, el secreto de Centroeuropa llega a África. Estuve hace poco en la Sierra del Segura con unos amigos y, por casualidad (aunque sé que más de uno de nosotros llevaba en mente encontrar algo así), aparecieron moras, enebros y escaramujos. El escaramujo es el fruto del rosal, normalmente del rosal silvestre, puesto que están en la montaña, donde nadie corta sus flores y es posible su desarrollo. Sin embargo, los escaramujos del Campus (los de la foto) sí que han conseguido prosperar, puesto que no vino ningún jardinero a cortarlos. Este fruto del bosque tiene un alto contenido en vitamina C, además de ser bueno para los problemas urinarios y la piel. A la fauna forestal, de hecho, le encanta éste regalo de la Naturaleza. Es un pequeño manjar, diría yo.

También se nos regalan bellotas. Aquí tan al sur, no tenemos robles carvallos, pero sí encinas, que son el roble sureño, como suelo decir. Lo que también suelo comentar a veces es que a la encina no se le da tanta importancia como se debería, pero bueno, es sólo mi opinión. Ahora mismo, las bellotas de la encina aún están verdes, aunque en unas semanas, se endurecerán y secarán, para ser un fruto seco más, riquísimo. A los lirones les gustan mucho las bellotas, los jabalíes exploran las sendas en busca de este manjar, pero no hay ningún animal en el bosque que ame más las bellotas que el arrendajo (Garrulus glandarius). Lo del arrendajo es muy curioso: realiza decenas de vuelos diarios en busca de bellotas, que planta a unos 5 cm de profundidad. En cada vuelo, el arrendajo lleva dos o tres bellotas en el buche y una en el pico. Cada ejemplar “siembra” muchísimas al día, no me atrevería a decir cuántas en total, pero sí sé que son una cantidad elevada, perdonad mi ignorancia.

Bellota verde

Hablando de arrendajos, el otro día, en un encinar (precisamente el día en que encontramos escaramujos, moras y bayas de enebro) donde abundaba el matorral mediterráneo me encontré una pluma bastante… desgastada. Al principio, pensé en no darle importancia y dejarla en el suelo, pero algo me dijo que me agachase para observarla mejor. En efecto, era una pluma de córvido, concretamente, una secundaria de arrendajo. Me gustó mucho y, aunque estaba algo estropeada, gracias a un método que aprendí de Félix R. de la Fuente, la supe arreglar y éste es el resultado:



A la orilla del río, los fresnos dejan colgar sus semillas aladas. El fresno (Fraxinus angustifolia) es un árbol mágico según los celtas, y no les falta razón. Sus hojas, si se me permite la observación, son como las del saúco pero un poco más débiles, más pequeñas y, por supuesto, sin ese desagradable y nauseabundo olor; aparte, el fresno se hace mucho más alto que el saúco. Es muy resistente y aguanta bajísimas temperaturas, en ésto sí es como el Sambucus.

También los Elderberries oscurecen ahora sus frutos. Además, dicen que ahora es buena época para cortar esquejes, así que no he perdido un momento en cortar una rama y plantarla. Como el Sr Valero me ha acompañado a hacer este acto de vandalismo, que es cortar ramas gigantes (y no sólo el tallo era grande, sino que las hojas enteras de ese tallo medían como la mitad de mi brazo) del parque local, ¿qué mejor manera de agradecérselo que bautizar a este Elderberry con su nombre? Espero que lo de los esquejes de saúco sea verdad, pues he plantado la estaca en una maceta humedísima y aun así, las hojas han hecho plof… Al ser de hoja caduca, se le caerán las hojillas a finales del Otoño, cuando empiece el verdadero frío polar manchego (ejem…), con lo que, con un poquito de suerte, brotarán nuevas ramificaciones en Primavera. Sólo desead con fuerza y… crecerá otro arbolillo en el mundo.

En el Campus de la UCLM hay dos saúcos, que yo sepa. Es raro, porque no se les da tanta importancia como se debería y me llama la atención el hecho de que planten plantas así, consideradas a veces como invasoras sólo por la ignorancia de la gente. Se empeñan en plantar plantas alóctonas que resisten, sí, pero no siempre, por no decir que la gente acaba conociendo la vegetación de otros países antes de la que tenemos en la Península Ibérica y en la zona mediterránea. En fin, estos dos saúcos no son muy grandes, aunque sí que son mayores que el de mi patio. Uno de ellos, el mayor, inaccesible, atrae a los mirlos, que gustan de devorar sus bayas oscuras y violáceas, gracias a estas aves, se distribuyen las semillas por el mundo.

Saúco del Campus, aunque inaccesible para las personas, los mirlos dan buena cuenta de sus bayas.

Mis queridas amigas, que accedieron las pobres a acompañarme a hacer fotos naturales en este inicio de la estación amarilla, cuando el tiempo no era muy agradable, que digamos; junto al otro saúco, algo más pequeño (se nota que lo han podado y que, pase lo que pase, él brota como un alma inmutable)

El otoño es como la primavera al revés, si nos fijamos. Hace el mismo tiempo, es decir, nunca sabes si lloverá, hará viento, frío, calor o sol bestial. Pero eso, sobre todo, es a principios de la estación, cuanto más se acerque el invierno, más frío hará, obviamente. Y con esta humedad creciente, las setillas proliferan. Incluso en el propio Campus aparecen hongos donde vive el nomo. Las setas las descubrió la Srta Del Mar, la cual me avisó rápidamente. Son unas setas pequeñas, de color beige, que aparecen cercanas a una rosaleda. También en el monte aparecen setas. La seta de los cardos crece a costa de las raíces de los cardos corredores (Eryngium campestre). Estas setas son muy apreciadas en nuestra gastronomía. Hay que tener mucho cuidado al recoger setas y se debe seguir una serie de normas, como llevar una cesta de mimbre en vez de una bolsa de plástico, cortar las setas con navaja y nunca arrancarlas de cuajo, y sobre todo, tener experiencia en el reconocimiento de hongos, no vaya a ser que nos llevemos un disgusto muy desagradable… A mí me gustan mucho las setas, la que más, la colmenilla, pero es un hongo primaveral, así que no viene al caso.
La seta del campus no la conozco, porque no entiendo de setas… a no ser que sean las de los enanitos. Pero ésta no era de enanitos, era la del nomo. Las de los enanitos son falsas oronjas, rojas y blancas, que crecen en zonas húmedas. Es la seta de la izquierda, es graciosa, ¿verdad?

Los árboles ya amarillean sus hojas, qué pena. El castaño de Indias es uno de los primeros en hacerlo, aunque aún les quedan a los otros varias semanas. Aun así, me pregunto si el amarillo de las hojas de los castaños de Indias del parque es por el Señor Otoño. Espero no estar en lo correcto, pero me parece a veces que tienen una enfermedad que hace que sus hojas se vuelvan amarillas, esto lo vi en Londres en pleno mayo y no me hizo nada de gracia, la verdad; el castaño de Indias es uno de mis árboles preferidos. Sus hojas se hacen enormes y sus castañas son devoradas por las ardillas.  Por suerte, todavía quedan castaños cercanos a los que tienen las hojas amarillas que siguen estando verdes.

Llovió estos días y con ellos, salieron las babosas a aprovechar los últimos momentos de temperaturas agradables, junto a los caracoles. Babosas rayadas, amarillas y anaranjadas, que se pasean por donde nadie mira.

El Otoño hace que la Naturaleza se prepare para descansar. Los micromamíferos buscan recursos para guardar en sus madrigueras, bellotas, frutas… Las aves abandonan sus hogares estivales para volar a las zonas del Sur y, en primavera, cuando vuelvan, volveremos a mirar a los cielos y a decir que la promesa del regreso se habrá cumplido.

Les dedico este post a mis amigos Juan Ángel, Virginia, Noemí y Mariadel, pues ellos hacen que el buen inicio de una época inevitable -el Otoño- sea más mágico aún.

Semillas aladas de fresno

Bayas de enebro

Bayas de saúco, algunas ya han sido comidas por las aves

Hoja, ya seca, de castaño de Indias

Hojas verdes de castaño de Indias en el Parque de Abelardo sánchez

Nos preparamos para el invierno: recogemos piñas, ramas y troncos que el bosque no necesita y los utilizamos para calentar el hogar

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